Máscaras

Máscaras (1987) es la película de Claude Chabrol en la que la televisión, que está presente en muchos de sus filmes como un elemento que funciona para encubrir o evadir los sentimientos y las verdaderas intenciones, tiene un rol decisivo.

Philippe Noiret interpreta a Christian Legagneur, un presentador de televisión que conduce un programa en el que participan parejas de ancianos que desean ganar premios. Chabrol se introduce en el mundo televisivo filmando directamente la emisión. Muestra el carisma de Legagneur que, como siempre pasa en el cine del francés, tiene motivos bastante discutibles detrás de su apariencia de generosidad.

El presentador acepta la propuesta del periodista Roland Wolf, que desea escribir su biografía. Para ello es necesario hacer una serie de entrevistas. Lagagneur hospeda a Wolf en su casa, lejos de la ciudad, en la que habitan una serie de personas que conviven como una familia, entre los que se encuentran Henri Attal y Dominique Zardi, dos de los actores preferidos de Chabrol. Wolf, que tiene un plan propio, ajeno al de la escritura del texto biográfico, se inquieta al conocer a Catherine, una atractiva joven enfermiza a la que le presentan como la chica desgraciada de la que se hizo cargo el presentador.

En La mujer infiel (1969) Charles mira la televisión con agrado, a pesar de que, según confiesa, sabe que las emisiones que ve no son buenas. Chabrol utiliza esta afición para remarcar la monotonía y la seguridad de su vida, específicamente de su matrimonio, que repentinamente se alterará. En La ceremonia (1995), también, una de las protagonistas ve la televisión en su cuarto, en la casa donde trabaja como doméstica. En esta ocasión Chabrol hace una diferencia entre lo que ven sus patrones, la ópera, y ella, programas musicales y de concursos, y elabora un comentario sobre la alta y la baja cultura y lo que esta distinción puede encubrir: un odio recíproco.

En esa línea, Máscaras es un filme, en una primera lectura, sobre la apariencia de las celebridades. Su personaje principal está inspirado en Jacques Crozemarie, un hombre que, disfrazado de médico, logró recabar fondos para una asociación de la investigación del cáncer, cuyo dinero, según se descubrió más tarde, se usó para fines personales. Crozemarie alentó a la gente a donar a través de la televisión. El escándalo del francés, que estuvo encarcelado cuatro años en la década del 2000, se supo hasta muy tarde, en 1996, ya que fue protegido por amistades poderosas.

A Máscaras se le puede considerar una película cínica. La falsedad de los verdaderos motivos de Lagagneur, un cantante frustrado y estafador cuya apariencia bondadosa lo humaniza y lo hace más sombrío, como los carismáticos asesinos de Hitchcock, apoya esta idea. Bernadette Lafont, que intervino en los primeros filmes de Chabrol como El bello Sergio (1958) y Las buenas chicas (1960), tiene un rol interesante, es una masajista cuya apariencia es la de una mujer madura de aire seductor, en apariencia también engañada por Lagagneur, cuyo séquito de empleados son en realidad quienes mantienen en estado de ansiedad a Catherine, como ocurre en Notorious (1946), de Alfred Hitchcock.

La mirada de Chabrol trasciende el cinismo, un adjetivo con el que siempre se le describió, y se agudiza al afirmar que existe un mundo posible en el amor que surge entre Catherine y Roland, al que apoya el personaje de Lafont, quitándose el traje de mujer superficial: cuando el reportero, que busca en la casa de Lagagneur a una chica desaparecida, le pide ayuda para encontrar a Catherine ella, dispuesta a colaborar con él, se encuentra en la cama, dormida, sin su revestimiento seductor, sin máscara.

La película tiene una secuencia especialmente poderosa: aquella en la que una grúa trituradora tiene entre sus ganchos, como si fuera un insecto atrapado dentro de una telaraña, un auto que, secretamente, tiene escondida en la cajuela a Catherine, que ha descubierto que la engañaron, por órdenes de Lagagneur. El constreñimiento al que son sometidos mujeres y hombres, parece enunciar Chabrol, cuyo mejor aliado es el temor, la culpa y el engaño, es posible de abrirse y encontrar una vía de liberación. Así lo mantiene hasta el final el cineasta francés, donde Lagagneur insiste en portar su máscara frente al público de su programa, aunque la mentira ya fue revelada.

 

Título original: Masques

Director: Claude Chabrol

Año: 1987

Guion: Claude Chabrol y Odile Barski

Intérpretes: Philippe Noiret (Christian Legagneur) / Robin Renucci (Roland Wolf) / Anne Brochet (Catherine) / Bernadette Lafonf (la masajista) / Henri Attal (el vigilante) / Dominique Zardi (Totor)

Fotografía: Jean Rabier

Música: Matthieu Chabrol

Productor: Marin Karmitz

País de origen: Francia

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: