Este hombre debe morir

«Voy a matar a un hombre. No sé ni su nombre ni su dirección o su apariencia. Pero lo encontraré y mataré», anota Charles Thenier en un diario, que le sirve de guion para cumplir su objetivo: hallar al hombre que mató a su único hijo, embestido por un auto. En Este hombre debe morir (1969), Claude Chabrol ensaya la idea del autor, la de la persona que dirige la realización de un proyecto, a través de su protagonista, un escritor que no descansará hasta vengarse, aunque sus planes deban ser adaptados y con ello afectar la vida de otros.

Este hombre debe morir ocupa un lugar especial en la obra de Chabrol. Se trata de la segunda obra maestra al hilo que hizo, después de La mujer infiel, también de 1969. Es la cuarta película que produjo André Génovès, el hombre que le dio la libertad que Chabrol requería para transmitir su visión del mundo, una expresión que a partir de este filme se caracterizó por concebir las diferencias y las similitudes que existen entre la alta y la baja cultura, por explorar de qué manera las clases sociales se aborrecen de forma recíproca, se acusan y, al final, terminan siendo bastante parecidas.

La cosmovisión o weltanschauung, palabra alemana para definir la idea que se tiene de la existencia, es una de las aristas que el creador exploró en el filme, que enfrenta a dos hombres: Charles, un tipo de modales refinados, que enamora a una actriz de televisión para acercarse al hombre que mató a su hijo y ganarse su simpatía para cumplir su promesa personal de revancha. Paul Decourt (Jean Yanne), al contrario, en la superficie es una bestia sin modales que hizo fortuna con un taller mecánico. Paul, que tiene un hijo adolescente que lo detesta por su carácter violento, humilla a su esposa y a la familia de ésta. Chabrol fue muy cuidadoso de no hacer de este personaje una caricatura: se trata de un hombre común, descuidado y que a diferencia de Paul no actúa con cautela ni frialdad, todo lo contrario, es un ser pasional y extrovertido. El cineasta francés plantea con mayor vehemencia que nunca el intercambio entre víctima y victimario, problemática que ya se encuentra en su segundo filme, Los primos (1959).

El diario o guion que escribe Charles, en el que confiesa paso a paso sus movimientos, es descubierto por Paul, que tiene una gran debilidad:  teme profundamente al mar. Dicho miedo tiene mayor resonancia si se toma en cuenta que Michel, el hijo de Charles, se encontraba en una playa inmensa y solitaria de Bretaña antes de que Paul lo arrollara accidentalmente con su carro. Cuando Charles intenta matar a Paul en altamar, a sabiendas de su temor, éste le confiesa haber leído su diario y lo chantajea: hay personas que saben de sus planes. Entonces Charles reelabora el guion: todavía tiene una salida para vengarse, usando, quizá inconscientemente, al hijo de Paul.

Llama la atención que en la película no hay humor, a diferencia de otras obras de Chabrol, que se decantó por la solemnidad para insistir en el retrato de dos personajes que pueden ser el mismo, en los que habita una oscuridad latente, la de la bestia que amenaza con liberar su energía. La música de Pierre Jansen, uno de los colaboradores habituales de Chabrol a partir de finales de los 60, hace énfasis en la tragedia de la historia. «Es necesario que la bestia muera, pero el hombre también. Uno y otro deben morir», escribe en una carta final Charles, citando al Libro Eclesiastés del Antiguo Testamento, que también sirvió de inspiración a Johannes Brahms para “Cuatro canciones serias” op. 121, que se escucha durante el filme.

Hacia el final de Este hombre debe morir prevalece una idea cercana al existencialismo que critica la hipocresía de la vida del ser humano, en este caso de Charles, cuya dimensión no es fácil de reducir ya que conviven en él tanto la culpa como el orgullo de haber logrado su objetivo, la muerte de Paul. El protagonista exhibe diversas características (como el hecho de ser un sádico, de luchar por el dominio incluso en su relación con Hélène, a la que usa como un medio) que lo retratan como un hombre de falsa modestia, que busca redimirse a través de los otros y dejando un testimonio escrito que afirma su posición de poder, de autor.

 

Título original: Que la bête meure

Director: Claude Chabrol

Año: 1969

Guion: Paul Gegauff / Claude Chabrol – Basado en la novela The Beast Must Die (1938), de Cecil Day-Lewis.

Intérpretes: Michel Duchaussoy (Charles Thenier) / Jean Yanne (Paul Decourt) / Caroline Cellier (Hélène Lanson) / Stéphane Di Napoli (Michel Thenier) / Louise Chevalier (Madame Levene) / Dominique Zardi (primer inspector) / Lorraine Rainer (Anna Ferrand)

Fotografía: Jean Rabier

Música: Pierre Jansen

Productor: André Génovès

País de origen: Francia-Italia

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